La próxima Legislatura, en lo que respecta al Senado, hará sesionar bajo un mismo techo a varios de los personajes más oscuros...
Demonios de todos los partidos, cuernos de todos los colores, muchas colas que pisar y muchos trinches apuntando a todos lados. La próxima Legislatura, en lo que respecta al Senado, hará sesionar bajo un mismo techo a varios de los personajes más oscuros de la política nacional.
Empecemos con Manuel Bartlett. Uno de los fantasmas del pasado perredista, artífice, personaje directamente vinculado con la caída del sistema de 1988 que le dio la Presidencia a ése, el gran demonio del pasado mexicano del siglo XX, Carlos Salinas de Gortari. Bartlett llegará al Senado para disfrutar de una curul que no pudo ganar a través de los votos, pero que supo asegurar por la vía plurinominal. Y es que, ya ven, hasta AMLO dice que el ex priista ha sido congruente en sus posturas, de ahí que hoy forme parte de las filas del Partido del Trabajo y hasta senador lo hicieron.
También estarán ahí Mónica Arriola, hija de, nada menos, Maquiaelba. Y para que no extrañemos la grilla sindical, por si no era suficiente con la ahora senadora del Panal, también llega abanderado por el PRI Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato de Pemex. Y también por el PRI, el siempre controvertido personaje Emilio Gamboa Patrón.
Sujetando el cucharón para darle vuelta a las pócimas, estará Dolores Padierna nutriendo la bancada del PRD. Tendrá como compañeros de grupo a Alejandra Barrales, Alejandro Encinas, Manuel Camacho Solís, Ana Gabriela Guevara, David Monreal, también (porque en todos los partidos se mueven bajo los usos que tanto critican) Adán López, sobrino de Andrés Manuel López Obrador. ¡Ah!, y por supuesto, César Yáñez, ¡su coordinador de comunicación! Mención aparte (a mi juicio mucho se salvan de esta lotería casi impresentable) merecen Mario Delgado y Armando Ríos Piter.
El PAN contribuye a las filas del caldero, digo, el Senado: tendrá a Mariana Gómez del Campo, que no logró su candidatura al Gobierno del Distrito federal; Ernesto Cordero, que tampoco la consiguió, pero para la Presidencia; Luisa María Cocoa Calderón, que no llegó a la gubernatura de Michoacán; Alonso Lujambio, ex titular de la Secretaría de Educación Pública; Roberto Gil Zuarth, a quien le fue muy regular como coordinador de campaña de Josefina Vázquez Mota. Andará por ahí también Javier Corral, quien hoy es diputado federal.
Sí, los próximos seis años, el edificio inteligente de Paseo de la Reforma e Insurgentes será el caldero del diablo: tantos colores, tantos intereses, mucho colmillo y, bueno, hasta representantes de sindicatos nacionales deberán sesionar y buscar acuerdos en pro del futuro del país. No por ser pesimista, pero puro peso pesado de esos que hacen temblar el suelo.
El PRI estará representado por 52 senadores, a quien su partido mancuerna, el PVEM, le daría otros nueve, para ser en total 61 senadores. El PAN tendrá 38, el PRD 22 y el Panal a la hija de Elba Esther. Se queda el PRI a cuatro curules de lograr la mayoría, y eso con la suma de los verdes. Y es que, de los 128 lugares, necesitaban ser 65 para ser considerados mayoría absoluta; pero no se les hizo, así que obligadamente tendrán el diálogo como vía para concretar acuerdos, pensando bien, claro... porque leyendo los nombres, vemos que el Senado quedó formado como caldero del diablo... el horror.